Las artesanÃas pueden adquirirse en ocre o pintadas. |
Santo Domingo.- En nuestro paÃs -particularmente en las principales ciudades- existe una señal inequÃvoca de la proximidad de las festividades navideñas. Y es que mucho antes de que las noches empiecen a hacerse más largas y los dÃas más cortos, nuestras principales avenidas se llenan de decoraciones de la estación, realizadas por verdaderos artesanos y maestros de la torsión de maderas.
Entre todas estas decoraciones propias de nuestra idiosincrasia se encuentra reinando el árbol de Navidad de charamico, en sus dos vertientes, el de la lata que sirve de sostén al árbol que semeja una flama, y el de pino, sostenido por tres palos de bejuco, que ha sido el más solicitado en los últimos años.
Pero las artesanÃas no se quedan ahÃ. Cada año la oferta de elementos en palo viejo, bejuco jaquimey y chino, pangora y tirigüiyo va en aumento. AsÃ, podemos encontrar desde las “bolas navideñas” hasta enormes nacimientos de 13 piezas expuestos en cualquier acera de nuestra ciudad, y el más reciente: un “topiario” de ramas que puede ser encontrado en múltiples colores.

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