Aniversario. Monumento erigido en San Cristóbal en honor a los constituyentes que participaron en la redacción de la primera Constitución dominicana, que hoy cumple 165 años. |
Santo Domingo.- El embrión de un texto constitucional hay quienes lo ubican en los fueros y privilegios otorgados por los reyes durante la Edad Media a ciudades y regiones, que suponían una limitación del poder real (José Nicolás Almázar, Educación Moral y Cívica, 1992). Sin embargo, el origen de la primera constitución escrita data de finales del siglo XVIII, luego de los procesos revolucionarios de los Estados Unidos de Norteamérica y Francia (Manuel Alejandro Valerio Jiminián; “Estado, Constitución y Ciudadanía”).
En 1787 surge la primera constitución escrita, redactada en Filadelfia, EE.UU.; le sigue en 1791, después del proceso revolucionario de 1789 en Francia, la segunda constitución escrita.
Con esos precedentes por delante América Latina inicia convulsos momentos revolucionarios que busca de la emancipación de estos pueblos de las potencias extranjeras que los subyugaban; así se liberan Haití, México, Venezuela y otros, que también adoptan sus constituciones, para iniciar la vida de estados soberanos.
Luchas por el poder político
Al pueblo criollo le tocó el yugo haitiano por 22 largos años, hasta que un grupo de patriotas, con Juan Pablo Duarte a la cabeza y La Trinitaria como punta de lanza, deciden iniciar el proceso independentista que dio al traste con la expulsión de las fuerzas de ocupación el 27 de febrero de 1844.
Tres grupos se disputan en ese momento el poder político de la nación; Pedro Santana, del grupo hatero conservador; Buenaventura Báez, de los afrancesados en busca de un protectorado francés para el naciente Estado, y los trinitarios del sector liberal, que procuraban lograr que el país trillara su propio destino con sus propias fuerzas.
Después de la proclamación de la Independencia Nacional la noche del 27 de febrero de 1844, la conducción del país estuvo a cargo de una Junta Gubernativa Provisional o Comité Insurreccional, cuyo Presidente fue Francisco del Rosario Sánchez, sustituido luego por Tomás Bobadilla.
Empero fue Pedro Santana, el hatero, dueño del Ejército dominicano, quien asumió el poder político y pasó a dirigir el primer gobierno de la Primera República, la Junta Central Gubernativa.

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